ARTE RUPESTRE EN SU ENTORNO SOCIAL
Introducción
El presente tema se da a conocer a partir de ejemplos
inéditos del arte rupestre de la cuenca occidental del Titicaca, en los
distritos de Tiquillaca y Vilque, departamento de Puno. Existiendo en estos una
disparidad en el papel que jugaron en su entorno social, de la misma manera
existen diferencias en sus formas
físicas y las imágenes que presentan.
Tomando en cuenta argumentos de arqueólogos como Jerry Moore
(1996) quien analiza la forma y distribución de las plazas andinas que están
relacionadas con ciertos tipos de relaciones de poder. Christine Hastorf (2007)
quien discute cómo el desarrollo de patios hundidos ceremoniales en Chiripa
habría facilitado los modos de interacción democráticos o jerárquicos. Steve
Wernke (2013) analiza cómo ciertas viviendas en el sitio de Malata, valle de
Colca, tenían mejor acceso a la plaza inca y así podían controlar visualmente
el movimiento desde y hacia la plaza.
Estos tres autores mencionados consideran cambios y evoluciones
a través del tiempo y el valor de su trabajo se basa y manifiesta especialmente
en las comparaciones temporales.
1. Petroglifos y piedras
grabadas en Ayaviri (Machu Llaqta), Intermedio Tardío
Existen varios sitios habitacionales del periodo Altiplano o
Intermedio Tardío (1000-1450 d.C.) en la zona de prospección que tienen
petroglifos. En su mayoría los grabados
se componen de diseños abstractos de espirales y líneas curvas, de cúpulas, o
de líneas paralelas, cinceladas en la roca.
El tipo de grabados curvilíneos se encuentra en gran parte del
centro-sur andino y corresponde a periodos tardíos, hasta la época inca e
incluso colonial.
Tales rocas grabadas son más evidentes en Ayaviri, a unos
6,5 km al sur de Vilque (Machu Llaqta, Hatunpata y Ciudad Perdida.)
Estos vestigios encontrados representan la cultura de
civilizaciones antiguas que pudieron aver habitado en Machu Llaqta lo cual
simboliza la riqueza en cuanto al patrimonio cultural dejado por los pobladores
de la época.
Ayaviri es un asentamiento fortificado cuya ocupación
principal corresponde a la segunda mitad del Intermedio Tardío (aproximadamente
1260 a 1450 d.C.), con otra ocupación anterior del Formativo Tardío (200 a.C. -
200 d.C). El sitio se encuentra a 19 km
del centro del poder de los collas que estaba ubicado en Hatuncolla según las
crónicas, y a 15 km de la famosa necrópolis de Sillustani. Es uno de los asentamientos más grandes,
densas y ordenadas conocidas en la cuenca noroeste del Titicaca.
La arquitectura del Intermedio Tardío está bien conservada,
dado que no se encuentra en una zona agrícola.
El sitio está protegido por precipicios escarpados y tres murallas
defensivas que atraviesan la meseta hacia el norte. El área interna es bastante
amplia con casi 100 componentes residenciales cercados, divididos en sectores
por un pasaje que atraviesa el sitio en el eje norte/sur, con varias calles
pequeñas que lo interceptan. Los canchones residenciales tienen viviendas
circulares y estructuras pequeñas de almacenamiento que delinean los muros
alrededor de un patio abierto central. Hay más de 660 casas y más de 400
estructuras de almacenamiento en total. Una estimación razonable es que 1000 a
2000 personas habitaron el sitio, si es que todos los recintos fueron usados a
la vez.
Es curioso afirmar que también existe un cementerio en el
norte del sitio, cerca de las murallas, y otro más pequeño en el sureste, con
tumbas de mayor estatus; otros cementerios se ubican en las laderas de los
precipicios y en la base del cerro al este, sureste y oeste. Siendo estos cementerios los únicos vestigios
de la arquitectura ceremonial.
2. Petroglifo de Ayllawasi,
Horizonte Tardío
Estos petroglifos se encuentran en una pared vertical de
roca al margen sur de la laguna Umayo. Probablemente date del Horizonte Tardío,
en base a su asociación con un sitio de dicha época. Con lo cual encontramos
que existe un contraste en los periodos desarrollados con los Petroglifos y
piedras grabadas en Ayaviri.
En primer lugar, se aprecia una imagen representacional,
dominada por camélidos de varios tamaños. Dos de ellos tienen cuerdas atadas a
su cuello. De las dos figuras antropomorfas, el del centro que lleva falda,
tiene menos pátina y parece ser posterior al resto del panel; además, el
camélido a la derecha de ella fue retocado, especialmente en sus piernas. La
imagen también incluye varias líneas curvadas y paralelas, a veces conectadas
con líneas cortas. Aunque las espirales son similares a los ejemplos de Ayaviri,
en todos los demás aspectos este panel es completamente diferente y su
producción probablemente requirió algo más de habilidad.
Este panel está a 3,5 m del suelo y no es accesible sin
escalera. El sitio se encuentra justamente en la orilla de la laguna y se
podría acceder a él por barco o por un sendero angosto bajando desde la cima.
En dicha cima registramos, un sitio del Horizonte Tardío que consiste en una
dispersión densa de cerámica en 2,5, lo que sugiere alto estatus.
3. Pinturas Japuraya:
pinturas rupestres de soldados del siglo XIX
Este vestigio está representado a causa de su contexto
post-conquista. Las pinturas Japuraya se ubican en un acantilado largo,
orientado en dirección este-oeste en el lado norte de la quebrada del río
Japuraya.
El panel principal representa una fila de soldados, músicos
y oficiales cuyos uniformes están inusualmente detallados debido a una paleta
de cuatro colores. Se puede categorizar el sitio dentro de un corpus de pinturas
rupestres de soldados y batallas de la Colonia tardía y la República temprana
en la sierra del centro que típicamente muestran múltiples soldados pequeños y
esquemáticos, vistos de perfil, que portan armas y otros objetos. Muestra un
enfrentamiento entre dos fuerzas, cada una compuesta por filas de jinetes
armados y soldados a pie.
La escena principal en Pinturas Japuraya tiene
aproximadamente 1,1 m de ancho y muestra soldados caminando y portando armas,
de los cuales 17 soldados en una fila llevan sombreros negros, camisas o
chaquetas negras, pantalones largos blancos con una barra roja y cinturones
rojos. La cara y las manos se muestran en rojo. Los soldados llevan rifles o
bayonetas, mostrados como triángulos amarillos estrechos con puntas alargadas.
A la cabeza de la marcha hay un escuadrón de seis músicos vestidos con
chaquetas blancas, pantalones rojos y zapatos negros. Cada uno toca un
instrumento pintado de amarillo: de derecha a izquierda, un pífano, un objeto
circular, una corneta, una vara alta con ramas horizontales (campanitas chinas
o Turkish crescent) y un tambor. El sexto músico está apenas visible y no se
pueden distinguir detalles.
Conclusiones
Con estos tres ejemplos de arte rupestre se intento
argumentar de manera convincente acerca de la cambiante naturaleza del poder social
a través del tiempo. Los petroglifos y piedras grabadas de Ayaviri (Machu
Llaqta) en el periodo Intermedio Tardío contrastan notablemente con las épocas
anteriores, cuando los monolitos tallados formaban el punto focal de la
arquitectura ceremonial. En Ayaviri muchos sectores de la sociedad tuvieron
acceso a diversas piedras grabadas, lo que sugiere que el poder ritual no
estuvo centralizado en las manos de un sacerdote, ni en la producción ni en el
uso del arte rupestre. Esto coincide con nuestra caracterización de una
jerarquía social no muy rígida en el periodo Intermedio Tardío en el altiplano.
El segundo ejemplo, el panel de camélidos en Ayllawasi, indica un uso del arte
rupestre que estaba mucho más restringido y especializado tanto en su producción
como en su uso y vista. El arte rupestre se ubica en un punto único, no muy
accesible, lo que sugiere que el poder ritual estaba más centralizado en este
lugar. Esto está en consonancia con su entorno: una importante necrópolis del
Horizonte Tardío, con una población residente, probablemente de alto estatus,
que podría haber asumido el cuidado de los chullpares o el control del acceso a
ellos.
Por último, la conquista española introdujo una nueva
dinámica, en la que el arte rupestre fue un medio de expresión y ritual de un
pueblo andino sin escritura, que tenía poco acceso al poder religioso y
político. El arte rupestre en Pinturas Japuraya nos muestra una forma
alternativa o subalterna de representar y, tal vez, mágicamente canalizar o
controlar de alguna manera a un poder armado dominante y peligroso.











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